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Fundación y descripción de la Santa Iglesia Catedral de Guadalajara, y, lista de los prelados que ha tenido esta arquiócesis desde su erección hasta la fecha

 

 

Luis Alfaro y Piña[1]

 

Gracias al interés del señor presbítero don Luis Ávila Blancas, se publica esta rara monografía, que puso él a disposición de este Boletín, compuesta por su autor cuando nacía el Segundo Imperio Mexicano, suceso al calor del cual se han de interpretar las expresiones que aquí se usan. No se incluye la lista de los prelados por estar cuajada de inexactitudes cronológicas, siendo, en cambio, de especial interés, la descripción que el autor hace de la catedral de Guadalajara poco después de haber sido esta elevada a sede metropolitana [2]

Al ilustrísimo señor arzobispo y venerable cabildo de la

santa iglesia metropolitana de Guadalajara.

En testimonio de aprecio y respeto.

L.A.P.

 

Arzobispado de Guadalajara

 

El obispado de Guadalajara se erigió el año de 1548, por su Santidad Pablo iii, a solicitud del rey Carlos v. Fue elevado a arzobispado por su Santidad Pío ix en el Consistorio del 16 de marzo de 1863.[3] La diócesis de Guadalajara ha tenido desde su erección hasta la fecha los obispos siguientes:

 

 […]

 

35º. Ilustrísimo señor doctor don Pedro Espinosa. Fue presentado el año de 1853 para el gobierno de este obispado por el excelentísimo señor general don Antonio López de Santa Ana, y poco tiempo después, en el mismo año fue preconizado por su Santidad el señor Pío ix, y consagrado en la catedral de Guadalajara el domingo 8 de enero de 1854. Antes de la expulsión general de los ilustrísimos señores obispos mexicanos, el señor Espinosa lo mismo que el señor [obispo de San Luis Potosí, don Pedro] Barajas, varias ocasiones fueron expulsados de sus respectivas diócesis sufriendo muchas penalidades e insultos en los caminos por las fuerzas que los custodiaban. Cuando en 1857 se trató de introducir entre nosotros los cultos ridículos y supersticiosos que para mengua de la humanidad la han degradado tanto, el señor Espinosa trabajó asiduamente porque se desterrasen esos proyectos de perdición y desgracia. Habiéndose ventilado la gran cuestión teológica sobre elevar a artículo de fe el misterio de la Inmaculada Concepción de María Santísima, el señor Espinosa hizo un trabajo teológico y literario que formó un grueso volumen. Posteriormente, con el carácter ya de prelado, con motivo de los ataques que desde fines de 1855, comenzó a sufrir la Iglesia sus derechos y prerrogativas, el mismo señor dirigió a su grey varias pastorales sobre diversos puntos de derecho eclesiástico.

 

Catedral de Guadalajara[4]

 

La actual Catedral de Guadalajara es de aspecto sencillo en su exterior y hermosa en su interior. La primera piedra la puso el ilustrísimo señor Ayala, obispo de la diócesis el 31 de julio de 1571.[5] Se concluyó el 19 de febrero de 1618, y la consagró el ilustrísimo señor [Manuel de] Mimbela [y Morláns en 1716]. Está dedicada a la Santísima Virgen María en su Asunción gloriosa a los cielos.

Es la más bella y elegante de las catedrales del país, pues a la sencillez y elegancia de su arquitectura añade la circunstancia de tener el coro colocado tras del altar mayor a la italiana, de manera que desde la puerta principal se puede gozar la vista de todo el templo, sin que nada estorbe al grandioso efecto que esto produce. Está situada entre tres plazas: la del frente al poniente, llamada de la Catedral; la de Armas al sur, y la de la Soledad al norte. Es de tres naves bastante amplias e iguales en altura, lo cual hace que la luz se reparta igualmente por todo el templo. Tiene de ancho, comprendiendo las tres naves, 66 varas castellanas y 80 en su mayor longitud.[6]

Las naves están divididas con doce elegantísimas columnas cuadradas del orden dórico, adornadas cada una con cuatro medias columnas semicirculares estriadas y muy esbeltas, con elegantes chapiteles de ancha cornisa. La repartición que sobre estos chapiteles se hace de las aristas de las bóvedas centrales y laterales es graciosísima y de mucho gusto en los muros del templo, correspondiendo a las columnas también estriadas y elegantes, coronadas con bellos chapiteles de ancha cornisa, cuya prolongación rodea todo el edificio, guarnecida de una graciosa balaustrada con candelabros para colocar cirios y que sirve para andar con seguridad por todo el rededor del templo.

Tiene la iglesia 19 bóvedas contando seis en cada una de las naves laterales y siete en la de en medio con la cúpula que cubre lo que antes era altar de los reyes y hoy se ha convertido en coro para los oficios.

Hay en cada luneta una ventana con dos claraboyas de la cúpula y las tres inmensas ventanas semicirculares que rodean la bóveda del coro dan torrente de luz que se reparte por todo el edificio. La luneta de la cabecera guarnecida de cristales y adornada con cortinas transparentes sirviendo de fondo a la estatua de la Santísima Virgen conducida al cielo por los ángeles y rodeada de una graciosa nube, es un espectáculo muy bello y de mucho efecto cuando se ve desde el cuerpo de la Iglesia.

            Los muros están decorados con nueve altares de piedra estucados y dorados al estilo moderno y adornados con bellísimas estatuas de diversos santos. Hay además seis puertas, tres en la fachada principal, dos en los costados y una que conduce a la sacristía con portadas interiores armonizando con los altares y adornadas con estatuas simbólicas de las virtudes.

En el piso de la cornisa que rodea todo el edificio y correspondiendo a cada altar, hay una colección de pinturas en óvalos representando varios pasajes del Antiguo Testamento.

En la quinta bóveda de la nave central, está el altar mayor sobre un sotabanco de vara y media de alto que se extiende por toda esta bóveda y que la sigue donde está el coro. El altar tiene cuatro vistas y antes poseía un gracioso y elegante templete todo de plata, así como las gradas sobre que descansaba. Dicho templete junto con las gradas, diecisiete lámparas, seis blandones y varios frontales, fue deshecho y acuñado en uno de los sitios que ha sufrido la ciudad de Guadalajara.[7] Hoy, en su lugar está uno de madera estucada y dorada, y en vez de las lámparas de plata hay candiles de cristal. Bajo del altar mayor hay una bóveda donde estaban los sepulcros de los ilustrísimos señores obispos de la diócesis.

La sillería del coro es muy bella, tanto por lo exquisito de la manufactura como por la finísima madera negra de que está formada. A uno y otro lado del coro están colocados dos órganos y uno de ellos es notablemente bueno.

El púlpito y los ambones para cantar la epístola y evangelio son de transparente alabastro con adornos de metal. Toda la iglesia está muy bien entarimada.

En la entrada principal del templo a uno y otro lado están dos capillas formadas en el cubo de las torres. La de la izquierda, es la colecturía de ánimas, con buen altar de piedras, estucado y dorado, donde está colocado un venerable Santo Cristo llamado Señor de las Aguas, y la de la derecha sirve de tránsito para la parroquia del Sagrario.

Tiene la iglesia una buena sacristía y anexa también una sala capitular con las oficinas de contaduría y clavería y una casa para el padre sacristán. Hay magníficos ornamentos para las funciones, principalmente cuatro juegos de los colores más usuales: blanco, encarnado, morado y verde, fabricados en Toledo, con veinte y tantas magníficas capas para los señores capitulares, todo trabajado con una riqueza sorprendente y con dibujos de muy buen gusto.

Hace pocos años se estrenó una rica y elegante custodia hecha en París y premiada en una de las exposiciones de Europa. Costó 25 000 pesos y es muy notable por la bellísima pedrería de que está adornada, no menos que por la elegancia y buen gusto de toda la manufactura.

            El aspecto exterior de la catedral es tosco y de mal gusto, pero para remediar este defecto se ha emprendido darle un aire gótico reformándolo y adornándolo según este estilo. La cúpula y los dos últimos cuerpos de las torres están ya reformados y concluidos.

Tienen las torres 52 varas de elevación desde el atrio hasta las cruces que las coronan. El primer cuerpo sobre el cubo consta de arcos dobles por cada lado, donde están colocadas 19 campanas y esquilas muy buenas. El segundo de ojivas también dobles por cada lado, adornando con las carátulas de los relojes de bronce dorado y las armas de la iglesia realzadas y doradas. El tercero y último cuerpo consta de una esbelta pirámide octagonal cubierta con azulejos, adornada con cuatro pirámides pequeñas en los ángulos y termina con una magnífica cruz griega adornada con ráfagas de bronce dorado. El frente del templo sobre las puertas principales está adornado con un gran bajo relieve representando la Asunción de la Santísima Virgen María. Hay por último un atrio de una vara de elevación que comprende el frontis de la catedral y el pórtico del templo anexo llamado parroquia del Sagrario, rodeado de gradería y postes de cantera.

México, mayo de 1865



[1] Historiógrafo mexicano del siglo xix, autor de las obras Relación descriptiva de la fundación, dedicación y construcción de las iglesias y conventos de México, Noticia de los minerales que hay en la República Mexicana, Apuntes sobre la fundación de las parroquias de la Ciudad de México, Historia de la erección del obispado de México, fundación de su catedral, Colegio de infantes de la misma, y otras noticias curiosas.

[2] Imprenta de la calle cerrada de la Moneda número 1, México 1865, 22 pp.

[3] La fecha correcta es el 26 de enero [NdelE].

[4] Los señores capitulares de la Catedral de Guadalajara, por concesión de su Santidad el señor Pío ix tienen privilegio de usar, dentro de la diócesis el traje de prelados domésticos de su Santidad, del que comenzaron a hacer uso el 30 de noviembre de 1819.

[5] La fecha no es inexacta, la persona sí, pues para este año, el obispo Ayala llevaba tres años de haber fallecido y la sede estaba vacante, por lo que la primera piedra debió bendecirla el deán de la catedral de ese tiempo [NdelE].

[6] La vara castellana era una unidad de longitud española antigua que equivalía a 3 pies. También llamada vara de Burgos, equivale a 0,835905 metros, tres veces el pie castellano de 0,278635 metros [NdelE].

[7] Consumó este atraco el general conservador Severo Castillo en octubre 1860 [NdelE].

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