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Circulares

 

 Circular 09/2011

 

Oración por la patria

A los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos

Que la gracia y la paz de Dios nuestro Padre y de Jesucristo el Señor, permanezca siempre con ustedes.

Ante la situación crítica que vive nuestra patria, debido al clima de inseguridad, violencia y falta de respeto a la vida de las personas, causada por: la pobreza, la falta de instrucción y de oportunidades laborales, el desconocimiento de Dios y de sus mandamientos, el relativismo moral y la injusticia, viene muy bien la invitación del Apóstol san Pablo: “Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador(1Tim. 2, 1-3), sabiendo que solamente en el Señor, encontraremos el auxilio y la fuerza en el camino de la conversión para que la prudencia de los gobernantes y la honestidad de los ciudadanos, mantengan la concordia y la justicia y alcancemos el verdadero progreso y la paz (cf. Oración por la patria, MR p. 756).

Así pues, invito a todos a elevar oraciones, suplicas y sacrificios por nuestra patria y a hacer en todos los templos y comunidades lo siguiente: al terminar la Santa Misa rezar la Salve Reginaa la Virgen de Guadalupe Reina de México y la oración a San Miguel Arcángel protector del pueblo de Dios y uno de los patronos de la Catedral y de muchos otros templos.

Además, se puede realizar con esta intención: la Hora Santa ante el Santísimo Sacramento de los jueves y el rezo del Santo Rosario en familia y ofrecer sacrificios y mortificaciones.

Que Jesucristo el Señor, por intercesión de la Santísima Virgen de Guadalupe, nos conceda un México en paz, un México reconciliado con la esperanza puesta en el Redentor, para que nuestro pueblo tenga vida en Él.

Guadalajara, Jalisco a 4 de marzo del 2010

+ Juan Card. Sandoval Íñiguez

Arzobispo de Guadalajara

Juan Pablo Preciado Ramírez, Pbro.

Secretario                                                                                           

 

Circular 10/2011

 

Recomendaciones pastorales para la Semana Santa 2011

A los miembros de la comunidad diocesana

La gracia y el amor de Jesucristo, que nos llama a la conversión durante la cuaresma, permanezcan con ustedes.

La Iglesia Universal celebra cada año, con solemnidad, la Semana Santa, en la que se actualizan los misterios de nuestra salvación que Jesucristo llevó a cabo, al entregarse voluntariamente a la muerte, para llegar al triunfo de su gloriosa resurrección. Para que estas celebraciones renueven nuestra vida cristiana, por la eficacia que contienen los ritos sagrados, deseo hacer algunas recomendaciones pastorales a todas las comunidades de la arquidiócesis.

I.                   Conclusión de la Cuaresma: celebración de la Semana Santa

La carta circular de la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos Mysterium Paschale (MP), nos recuerda que en la Semana Santa la Iglesia “celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén” (n. 27).

Criterios generales para la celebración de los oficios de Semana Santa: es importante asegurar la noble y digna celebración de estos días, para ello, hay que seguir las indicaciones que la Santa Sede ofrece al respecto: tener un número suficiente de acólitos, lectores, cantores, para que la celebración sea verdaderamente digna, los cuales deben ser capacitados convenientemente (cf. Carta MP 41). Con el fin de asegurar una participación activa y fructuosa de los fieles, hay que instruirlos sobre el significado y estructura de las celebraciones (cf. Carta MP 41).

Preparar adecuadamente los cantos para estas celebraciones, tomando en cuenta la participación de los fieles (cf. Carta MP 42).

No multiplicar innecesariamente el número de celebraciones, especialmente en el Triduo Pascual: Conviene que los fieles se congreguen en las Iglesias más importantes (cf. Carta MP 43).

Domingo de ramos en la Pasión del Señor

“La Semana Santa comienza con el domingo de Ramos en la Pasión del Señor, que comprende a la vez el presagio del triunfo real de Cristo y el anuncio de la Pasión. La relación entre los dos aspectos del misterio pascual se ha de evidenciar en la celebración y en la catequesis del día” (Carta MP 28). Como es ya una tradición, el Papa Benedicto xvi invita a las Iglesias esparcidas por todo el mundo, a celebrar en este día la xxvi Jornada Mundial de la Juventud, que este año, en el ámbito de la Iglesia universal, se llevará a cabo en Madrid, España, el próximo mes de agosto, y el lema es el siguiente: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (cf. Col 2, 7).

Esta Jornada se realizará en las parroquias y capellanías de la Arquidiócesis, preparándola con orden y entusiasmo, e invitando a todos los jóvenes a proclamar el triunfo de Cristo, como Rey y Señor. Se procurará profundizar y difundir el mensaje del Santo Padre, con una adecuada catequesis. Invito cordialmente a los grupos juveniles, a que participen en la celebración litúrgica de la misa de Ramos, que organiza la Pastoral Juvenil Diocesana, en el Santuario de los Mártires, a las 11:30 horas.

Por la tarde, se llevará a cabo la celebración en la Iglesia Catedral, que iniciará en el templo de Nuestra Señora de las Mercedes, a las 17:30 horas, con la bendición de los Ramos, y en seguida se ordenará la procesión hacia la Iglesia Catedral, para aclamar a Jesús, como el Mesías de Dios, y culminar con la participación en la Eucaristía, en la que se proclama solemnemente la Pasión del Señor.

Jueves Santo: Misa Crismal

“La Misa Crismal, en la cual el obispo que concelebra con su presbiterio, consagra el santo crisma y bendice los demás óleos, es una manifestación de la comunión existente entre el obispo y sus presbíteros en el único y mismo sacerdocio y ministerio de Cristo” (Carta MP 35).

Quiero hacer una especial invitación a mis hermanos sacerdotes, para que participen en esta celebración eucarística, en la que se renuevan las promesas que hicimos el día de nuestra ordenación sacerdotal, en comunión con el obispo. Invito también a los religiosos y religiosas, y a los fieles laicos representantes de las comunidades diocesanas, para que participen en esta MisaCrismal, que se celebrará en la Iglesia Catedral, el Jueves Santo, a las 10:00 horas. Los presbíteros se reunirán para revestirse en la Sala Capitular, o en el patio de la Curia, a las 9:30 horas y llevarán alba y estola.

El crisma y los santosóleos son enviados a las comunidades de la arquidiócesis, al finalizar la Misa Crismal, para que se utilicen en la celebración de los sacramentos. Se entregarán únicamente a los representantes que se identifiquen con carta sellada y firmada por el sacerdote responsable. Hay que cuidar que los recipientes sean dignos y seguros, bien aseados, y apropiados para los óleos en tamaño y material, que se conserven en el templo en un lugar especial, limpio y adecuado para la conservación de los óleos.

II.                Triduo Pascual

“La Iglesia celebra cada año los grandes misterios de la redención de los hombres desde la misa vespertina del jueves en la Cena del Señor ‘hasta las vísperas del domingo de Resurrección’. Este período de tiempo se denomina justamente el ‘Triduo del crucificado, sepultado y resucitado’; se llama también ‘Triduo pascual’ porque en su celebración se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir el tránsito del Señor de este mundo al Padre”(Carta MP 38).

Las celebraciones litúrgicas del Triduo Pascual, se han de realizar con gran solemnidad y una consciente participación de los sacerdotes y fieles. Las acciones litúrgicas gozan de mayor dignidad e importancia con respecto a los actos piadosos, para que los horarios se adapten a este criterio y a las necesidades pastorales de los fieles.

Jueves Santo: misa vespertina de la Cena del Señor

“Con esta Misa, que se celebra en las horas de la tarde del Jueves Santo, la Iglesia comienza el sagrado Triduo Pascual, y se esfuerza vivamente por renovar aquella última Cena, mediante la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, amó hasta el fin a los suyos que estaban en el mundo, ofreció su Cuerpo y su Sangre a Dios Padre bajo las especies del pan y de vino, se los dio a los apóstoles para que lo comieran, y a ellos y a sus sucesores en el sacerdocio les mandó que lo ofrecieran”(Ceremonial de Obispos 297).

Con esta celebración se inicia el Triduo Pascual, en la que se conmemora la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, así como el mandato del Señor sobre la caridad fraterna, elementos que han de tomarse muy en cuenta en la homilía (cf. Misal Romano p. 120). Dentro de la misa, el sacerdote que preside hace el lavatorio de los pies, no a las mujeres, sino solamente a algunos varones previamente designados, y significa el servicio y el amor de Cristo, que ha venido ‘no para ser servido, sino para servir’” (Carta MP 51).

Al concluir la celebración se hace el traslado del Santísimo Sacramento al lugar de la Reserva, hay que notar que el Santísimo Sacramento se reserva en un sagrario y nunca debe hacerse exposición con la custodia u ostensorio. El sagrario no tendrá forma de un sepulcro, pues no se trata de representar “la sepultura del Señor”, sino de conservar la Eucaristía para la comunión el viernes santo (cf. Carta MP 55).

Viernes Santo de la Pasión del Señor

“Este día, en que ‘ha sido inmolado Cristo, nuestra pascua’, lo que por largo tiempo había sido prometido en misteriosa prefiguración, se ha cumplido con plena eficacia: el Cordero verdadero sustituye a la oveja que lo anunciaba, y con el único sacrificio se termina la diversidad de las víctimas antiguas”(Ceremonial de los Obispos 312).

Celebraciones litúrgicas

En las primeras horas de la mañana, se puede organizar la recitación comunitaria del Oficio de Lectura y Laudes. La celebración de la Pasión del Señor se tendrá después del mediodía, cerca de las tres. Por razones pastorales puede elegirse otra hora más conveniente para que los fieles puedan reunirse más fácilmente: por ejemplo desde el mediodía hasta el atardecer (cf. Carta MP 63); no se han de omitir las lecturas y se ha respetar la estructura de la Oración Universal sin introducir ninguna modificación (cf. MP 66-67).

El ayuno pascual

El ayuno pascual de los dos primeros días del Triduo es importante, puesto que nos lleva al origen de las mismas celebraciones de preparación a la Pascua en las que la Iglesia ayuna ‘porque el Esposo le ha sido arrebatado’”. Este día hay que observar el ayuno y la abstinencia y se recomienda que se guarde también el sábado santo, “a fin de que la Iglesia pueda llegar con espíritu ligero y abierto a la alegría del domingo de Resurrección” (MP 39).

Ejercicios de piedad

Los ejercicios de piedad se han de organizar siguiendo con fidelidad los principios y orientaciones del Directorio Sobre la Piedad Popular y la Liturgia, publicado por la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos, el 17 de diciembre del 2001 (cf. 138 al 156).

Se recomienda el Vía Crucis” en un ambiente de austeridad, silencio y oración (Cf. Directorio 142). “Para la representación de la Pasión de Cristo”, se ha de fomentar en los actores y espectadores, una fe activa y una auténtica piedad, explicando la diferencia que hay entre una “representación” y “la acción litúrgica” (Directorio 144). También se tendrá “el recuerdo de la Virgen de los Dolores”, para hacer compañía a la Madre del Señor,“que se ha quedado sola y sumergida en un profundo dolor después de la muerte de su único Hijo” (Directorio 145).

Colecta anual para los santos lugares

En este día la Iglesia Universal, desde la Edad Media, ha querido solidarizarse con los cristianos de Tierra Santa a causa de la crisis política y económica que afrontan, y de los sufrimientos a que están sometidos. La Congregación para las Iglesias Orientales ha insistido sobre la importancia de esta colecta. Pido a los párrocos y rectores de los templos que en la celebración litúrgica de ese día, y en los actos piadosos, se dé a conocer a los fieles la urgencia de esta ayuda para las comunidades de Palestina, y organicen esta colectaespecial. Lo que se recabe se enviará a la Caja del Arzobispado.

Sábado Santo

El Sábado Santo, a temprana hora, es muy conveniente que se recite en las comunidades el Oficio de Lectura y Laudes. También para expresar el luto de toda la Iglesia por la muerte del Esposo, se recomienda organizar “La Hora de la Madre”, ya que la Virgen María, junto al sepulcro de su Hijo, “es imagen de la Iglesia Virgen que vela junto a la tumba de su Esposo en espera de celebrar su Resurrección” (Directorio 147).

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

“Según una antiquísima tradición, esta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como ‘la madre de todas las santas Vigilias’. Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la Iniciación Cristiana. Toda la celebración de la Vigilia Pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo. Esta regla ha de ser interpretada estrictamente” (Carta MP 77 - 78).

Los señores párrocos y rectores de los templos, han de celebrar esta Vigilia en sus cuatro partes, como se encuentra en los libros litúrgicos, y no se debe reducir a una misa vespertina de sábado. Elegirán la hora más oportuna, entrada ya la noche, teniendo en cuenta las necesidades pastorales de los fieles.

III.             Tiempo Pascual

“La celebración de la Pascua se continúa durante el tiempo pascual. Los cincuenta días que van del Domingo de Resurrección al Domingo de Pentecostés se celebran con alegría, como un solo día festivo, más aún, como el ‘gran Domingo’” (Carta MP 100).

El tiempo de la cuaresma, que preparó debidamente a las comunidades, ha de culminar con la celebración del Tiempo Pascual, como una gran fiesta prolongada. La Iglesia nos sugiere algunas iniciativas a este respecto:

Celebrar los Domingos de Pascua con especial solemnidad.

Resaltar la Vigilia de Pentecostés con un momento intenso de oración y como el tiempo principal para conferir el Sacramento del Orden.

Fomentar las vocaciones y orar por la santidad de los sacerdotes, sobre todo el IV Domingo de Pascua, en que se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Bendecir las casas con motivo de las fiestas pascuales, de acuerdo a los textos que ofrece el Bendicional, y aprovechar la ocasión para que el párroco haga la visita pastoral a cada familia.

Que Jesucristo, muerto y resucitado, nos fortalezca con el don del Espíritu Santo, para ser sus testigos en el mundo, anunciando de palabra y obra, la alegría pascual.

Guadalajara, Jalisco, a 7 de marzo de 2011.

+ Juan Card. Sandoval Íñiguez

Arzobispo de Guadalajara

Juan Pablo Preciado Ramírez, Pbro.

Secretario

 

Circular 11/2011

 

Día del Seminario de Guadalajara. Domingo 3 de abril del 2011

A los sacerdotes, religiosos y fieles laicos

La gracia y el amor de Jesucristo que nos llama a la conversión, esté con ustedes.

Con profundo gozo y gran esperanza, nuestra Iglesia Diocesana se dispone a celebrar, el próximo domingo 3 de abril, el Día del Seminario. El lema escogido para esta celebración es nuevamente el del año pasado: Soy yo, ven y sígueme, con el fin de que esta llamada de Cristo a seguirlo cale más profundamente en el corazón de muchos y motive una respuesta generosa y decidida en aquéllos que el Señor quiera llamar a su servicio.

En su mensaje con motivo de la XLVIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, a celebrarse el IV Domingo de Pascua, el Papa Benedicto XVI nos dice: “A los sacerdotes les recomiendo que sean capaces de dar testimonio de comunión con el obispo y con los demás hermanos en el sacerdocio, para garantizar el ‘humus’ vital a los nuevos brotes de vocaciones sacerdotales. Que las familias estén animadas de espíritu de fe, de caridad y de piedad, capaces de ayudar a los hijos a acoger con generosidad la llamada al sacerdocio”. Estas palabras del Santo Padre destacan la gran importancia que tiene nuestro testimonio sacerdotal en el nacimiento y maduración de nuevas vocaciones. Es Dios quien llama, pero ordinariamente se vale de sacerdotes ejemplares para suscitar en los niños y en los jóvenes el deseo de consagrarse a Dios en el ministerio sacerdotal. Vivamos con alegría nuestro ministerio y promovamos la auténtica vida cristiana en las familias de nuestra comunidad para que de ellas surjan quienes habrán de ser los guías espirituales del Pueblo de Dios en el futuro.

Pido a los párrocos y rectores de los templos que promuevan con entusiasmo la celebración del Día del Seminario, insistiendo ante todo en la oración por las vocaciones sacerdotales. Fomentemos también el ofrecimiento de sacrificios y toda clase de obras buenas por esta intención. El domingo 3 de abril se llevará a cabo en todos los templos y comunidades de la Arquidiócesis la colecta anual para el sostenimiento de nuestro seminario diocesano. Procuren los sacerdotes motivar a los fieles para que sean generosos en su ayuda económica, teniendo en cuenta las muchas necesidades materiales del “corazón de la diócesis”. Lo que se recabe se entregará directamente al seminario a través de los mismos seminaristas que realizarán la colecta.

Que Jesucristo, Buen Pastor, siga suscitando en muchos niños, adolescentes y jóvenes, el profundo deseo de seguirlo por el camino del sacerdocio, y sostenga en la entrega fiel a quienes hemos sido ungidos para anunciar la Buena Nueva a nuestros hermanos.

Guadalajara, Jalisco, a 11 de marzo del 2011

+ Juan Card. Sandoval Íñiguez

Arzobispo de Guadalajara

Juan Pablo Preciado Ramírez, Pbro.

Secretario

 

Circular 12/2011

 

XLVIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones IV Domingo de Pascua. 15 de mayo del 2011

A los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos

Les saludo con afecto y deseo que Jesús Buen Pastor, los anime y sostenga en su respuesta vocacional.

La XLVIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el próximo IV domingo de Pascua, el 15 de mayo 2011, nos invita a reflexionar sobre el tema: “Proponer las Vocaciones en la Iglesia Local”.

El Papa Benedicto XVI en su mensaje anual nos recuerda: “Las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada son primordialmente fruto de un constante contacto con el Dios vivo y de una insistente oración que se eleva al ‘Señor de la mies’ tanto en las comunidades parroquiales, como en las familias cristianas… El Señor no deja de llamar, en todas las edades de la vida, para compartir su misión y servir a la Iglesia en el ministerio ordenado y en la vida consagrada, y la Iglesia ‘está llamada a custodiar este don, a estimarlo y amarlo’” (Mensaje para la XLVIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, 15 de noviembre de 2010).

Nuestra Iglesia diocesana ha de celebrar con fe y entusiasmo esta Jornada de Oración. Les pido a los párrocos, rectores de los templos, formadores del seminario y capellanes de los religiosos y religiosas, que organicen en sus comunidades, acciones pastorales pertinentes, inspirados en el mensaje del Santo Padre. En las celebraciones litúrgicas del domingo IV de Pascua (15 de mayo), se intensificará la oración por las vocaciones consagradas y se dará a conocer en la homilía el sentido de esta Jornada. Se puede utilizar el subsidio que envía el Centro Diocesano de Pastoral Vocacional con los temas e iniciativas que propone.

Invocamos con plena confianza e insistencia la ayuda de la Virgen María, para que, con el ejemplo de acogida al plan divino de la salvación y con su eficaz intercesión, se difunda en las comunidades la disponibilidad de responder al Señor, que siempre llama nuevos trabajadores su mies.

Guadalajara, Jalisco a 14 de Marzo del 2011

+ Juan Card. Sandoval Íñiguez

Arzobispo de Guadalajara

Juan Pablo Preciado Ramírez, Pbro.

Secretario

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Felicidades a nuestros Sacerdotes Covarrubias Divicente Carlos Alberto · De la Mora Verdín Francisco Javier ·


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