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Curso de conservación de obras de arte

y objetos litúrgicos en recintos religiosos

 

 

Mirta Insaurralde

 

 

 

La salvaguarda de los bienes culturales es una tarea que involucra a instituciones e individuos de forma orgánica e integral, según se ve en éste capítulo.

 

Capítulo XXXII

Una reflexión acerca de la prevención de riesgos en el patrimonio cultural

En el año 1999, el Consejo Internacional de Monumentos y Sitio (ICOMOS por sus siglas en inglés) lanzó el programa denominado “patrimonio en riesgo”. Su primer informe, emitido en el 2000, delimitó con mucha claridad el panorama general en la materia. Dentro de las categorías de patrimonio bajo mayor peligro mencionadas en el informe, se señala, en primer lugar, al patrimonio religioso, amenazado por el abandono, la falta de mantenimientos, el peligro de acciones vandálicas o violentas, debidas a los conflictos inter-étnicos, el saqueo, el robo de obras de arte y el tráfico ilícito de arte sacro. Otra categoría de patrimonio en riesgo, también muy relacionada con el asunto que nos ocupa, incluye los bienes muebles y documentos pertenecientes a los sitios patrimoniales.

Para comenzar a abordar la cuestión, hay que comprender que “el riesgo” es una amenaza latente o potencial que puede prevenirse; dicho de otra manera, es un peligro cuyos efectos nocivos pueden evitarse implementando algunas medidas específicas y oportunas. De ahí la importancia de identificar el ‘riesgo’ de manera sistemática, y establecer así los mecanismos adecuados para su prevención y control.

 

Mecanismos para la prevención de riesgos

Se trata de una gama amplia de acciones y recursos tanto físicos como jurídicos, que incluyen las medidas preventivas, de mantenimiento y la realización de actividades culturales y educativas. El éxito de estas acciones depende del compromiso por parte de las instituciones, de las comunidades, de la sociedad en pleno, y del establecimiento de vínculos eficaces de colaboración y participación. Además de la conciencia pública, la conservación exige un sólido conocimiento en la materia, destreza y la existencia de recursos humanos y financieros suficientes.

 

Factores generadores de riesgo del patrimonio cultural

·        En primer lugar, el marco en el que se insertan los bienes patrimoniales, fuertemente marcado por las leyes y por las políticas públicas.

·        El desequilibrio existente entre los intereses públicos y los privados (entre el Estado y la Iglesia, en el caso particular).

·        La falta de recursos humanos especializados en la conservación y la restauración del patrimonio.

·        La carencia de apoyo económico, la explosión demográfica urbana y el alarmante crecimiento de la pobreza.

·        Los procesos naturales, ya descritos y abordados en anteriores entregas: las variaciones de humedad, los cambios térmicos, la acción erosiva del viento, las características del suelo, etcétera.

·        Los “riesgos naturales”, como los deslizamientos de tierra, terremotos, inundaciones, lluvias excesivas, huracanes, ciclones, etcétera. Los procesos naturales y sus riesgos son cada vez más predecibles gracias al uso de métodos científicos y de instrumentos de medición.

·        Situaciones desencadenadas por el desarrollo social y económico: cambios en el uso del suelo, crecimiento urbano acelerado, contaminación, usos de la tierra inadecuados para los entornos patrimoniales y por supuesto, los efectos nocivos de un turismo masivo y descontrolado.

 

El tipo de respuesta que se plantee como sistema de prevención, está en estrecha dependencia de una correcta identificación de la situación de riesgo real que amenaza a un sitio, edificio o zona de monumento.

En la actualidad diversas instituciones civiles y gubernamentales se encaminan al establecimiento de planes maestros de identificación y prevención de riesgos. En el ámbito local existen documentos editados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, que constituyen buenas guías para adentrarse en la materia, como por ejemplo, el Programa de Prevención de Desastres en Materia de Patrimonio Cultural (2003) y Protección del Patrimonio Cultural en Caso de Desastres. Material de Apoyo (2004), ambos editados por CONACULTA-INAH. El primer texto ofrece un panorama amplio de los objetivos de un programa de prevención, explicando cada una de las etapas y el segundo aborda asuntos específicos relacionados con el patrimonio cultural.

Sin restarle importancia a los textos mencionados que constituyen valiosos recursos de apoyo, se debe tener en cuenta que en la actualidad la prevención de riesgos va más allá de la posibilidad de actuar ante desastres naturales o antropogénicos, y considera de forma integral todos los riesgos latentes y potenciales que amenazan de alguna manera al patrimonio cultural, con miras a evitar afectaciones irreparables sobre los bienes.

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