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Memoria de la visita a las doctrinas de Amatlán y Guajimic

O semblanza del obispado de Guadalajara en 1678 (5ª parte)

 

Juan Sedano[1]

 

Insertado al Libro de Visita de 1678, del obispo De León Garabito, se encuentra esta descripción, redactada por un comisionado episcopal. Se reproduce íntegra por tratarse de uno de los más antiguos relatos dedicadas a dos misiones que hoy conforman otros tantos municipios del Estado de Nayarit, aunque en lo eclesiástico aun siguen perteneciendo a la diócesis de Guadalajara. Su título es Memoria de la visita que hice de las doctrinas de Amatlán y Guajimic que son de cargo de los religiosos de san Francisco, y beneficio de Jora, en virtud de comisión, que me dio su señoría ilustrísima el señor don Juan de Santiago de León Garavito obispo de Guadalaxara, Nuevo Reino de la Galicia, reino de León, provincias del Nayarit, C[o]agüila, y Californias, del Consejo de su Majestad, mi señor.

Atotonilco

En virtud de dicha comisión, salí en 28 de noviembre de 1678 del puesto de Santo Domingo y fui a dormir a el pueblo de Hostotipaquillo, que dista cuatro leguas del dicho puesto de Santo Domingo, y el segundo día salí del dicho pueblo y fui al pueblo de Atotonilco, que está a la orilla del río Grande y dista del Hostotipaquillo unas ocho leguas.[2] Visité la iglesia de dicho pueblo y hallé ser lo material se ella de adobe y el techo de palos; tiene un altar solo y en él una imagen de nuestra Señora de la Limpia Concepción, de talla, grande, y una cruz de palo. El altar, con un frontal de damasco blanco, viejo, y sus manteles de manta, viejos. No tiene el dicho pueblo hospital. Dormí en dicho pueblo de Atotonilco.

 

Pueblo de Amatlán

En 30 días del dicho mes y año pasé muy de mañana el río Grande y fui a dormir a el pueblo de Amatlán, doctrina de los religiosos de san Francisco, que dista del río Grande doce leguas,[3] donde fui recibido del padre fray Juan de Grajeda, doctrinero interino de dicha doctrina, cuyo título manifestó. Y en 1º de diciembre visité la iglesia de dicho pueblo, y hallé serlo material de adobe y el techo de paja. Es la advocación de san Juan Bautista, tiene un altar sólo y medio de él, un lienzo grande de san Juan y cuatro lienzos a los lados: el uno es de Nuestra Señora, san Francisco, san Antonio y san Buenaventura. Tiene en un sagrario el depósito del Santísimo Sacramento y en él un vaso grande de plata, donde están las formas con la decencia debida; tiene una lámpara que está ardiendo. Tiene, asimismo, un frontal de damasco blanco nuevo, con sus caídas anaranjadas, unos manteles de ruan, ara, cáliz, patena y corporales y una palia de ruan, labrada con seda morada; unas vinajeras de plata y plato de lo mismo; crismera de plata, pila bautismal de barro, incensario de plata. Está todo decente y bueno.

Visité la sacristía, es lo material de adobe y el techo de paja. Tiene un cajón grande en que se guardan los ornamentos: tiene dos casullas, una blanca de damasco, con sus cenefas coloradas y atraídas, más una negra, de damasco, ya muy vieja; dos albas de ruan, nueva la una, con puntas, otra vieja; una capa de damasquillo morado con cenefas amarillas, dos amitos de ruan, el uno con puntas nuevo y el otro llano; dos bolsas con sus corporales, ocho purificadores, dos cornualtares, dos candeleros de azófar, una cruz de palo dorada, un palio muy viejo.

Visité el hospital de dicho pueblo y hallé que lo material es de adobe y el techo de terrado. Tiene un altar sólo y en él un lienzo grande de la Limpia Concepción de nuestra Señora, de cuya advocación es dicho hospital, mas dos imágenes de la limpia Concepción que están sobre el altar, entrambas de talla, la una con corona de plata y la otra sin corona, mas dos crucifijos grandes a los lados del altar, mas otras imágenes de lienzo, ya viejas, mas un frontal de raso anteado y atraído, aforrado en cotense, con su fleco colorado y atraído; mas cuatro imágenes de talla, pequeñas: Nuestra Señora, san Diego, san Antonio y san Francisco. Tiene unos manteles de algodón, atraídos. Tiene dicho hospital tres vigas apuntaladas; mandé que se aliñasen. No tuvo otra cosa que enmendar.

 

Inventario de los bienes del hospital de Amatlán

En dicho día hice parecer a Lucas Guillén, alcalde de dicho pueblo y depositario de los bienes de dicho hospital, por haber muerto todos los indios de dicho pueblo y no haber quedado mas que él sólo, y le mandé manifestarse los bienes que estaban en su poder, el cual los manifestó, que son los siguientes: primeramente, seis paños labrados, de seda verde tres y los otros tres blancos, mas un paño de tafetán tornasolado; mas otro paño de damasquillo anteado, viejo; mas ocho coronas que se ponen las indias cuando sacan la imagen de nuestra Señora, las tres azules con puntas de plata y las cinco verdes con pasamano de oro; mas un manto de Nuestra Señora, viejo, azul, de damasco; mas otro manto de damasco viejo, azul; mas una toca de velillo blanco ya traída; mas una vara de listón anteado, mas tres cintas, dos de tochomite y una de algodón; mas tres paños chicos que ponen a la Virgen en las manos; mas dos varas y media de listón anaranjado de resplandor, ya usadas; mas tres pares de zarcillos falsos, mas cinco gargantillas con dieciocho papalotes de plata y una medalla de plata, y una campanillas, de plata; mas dos rosarios de granates y cornalinas y cuentas doradas, con veinte y cinco reales papalotes cada uno; más doce pulseras, mas dos escudos de plata, mas veintitrés  varas de listón ya traídos, de diferentes colores; mas seis agujetas, tres verdes y tres anteadas, ya viejas; mas cuatro manguillas para las andas, mas dos candeleros de azófar, el uno viejo y cuadrado y el otro bueno; mas catorce plumeros de las andas, mas nueve jícaras medianas; más diecisiete tecomates, catorce pequeños y tres grandes; mas ocho platos burdos, más un canuto de alfileres, mas dos petaquillas de carrizo, nuevas, en que se guardan lo referido; mas una campanilla. [Además, una] Imagen de lienzo con que piden limosna, mas una jeringa y una ventosa, todos los cuales bienes manifestó el dicho Lucas Guillén, indio natural del dicho pueblo de Amatlán y dijo ser lo que le entregaron cuando se los depositaron, todos los cuales bienes inventarié e hice memoria de ellos, y puse en el libro del hospital y cofradía, que se hizo nuevo, y nombré por mayordomo al dicho Lucas Guillén, y entregué dichos bienes, el cual se obligó de guardarlos fielmente y hacer su oficio con todo cuidado.

 

Bienes de la cofradía

En dicho día mandé al dicho Lucas Guillén manifestase asimismo los bienes de la cofradía de dicho pueblo de Amatlán, los cuales él tenía en depósito por la causa referida, y manifestó los siguientes: primeramente, 35 reses chicas y grandes, 10 yeguas, 2 caballos y un hierro con que se hierran dichos ganados y bestias. Y asimismo declaró que la dicha cofradía había muchos años que estaba perdida y que desde el año de setenta y cuatro se había empezado de nuevo, porque solo tenía 10 yeguas que andaban sin guarda, y que Juan Sebastián, indio natural de dicho pueblo, al tiempo que quiso morir le dejó de limosna a la dicha cofradía 15 pesos con que se compró algún ganado, que en este tiempo han multiplicado [y es] el que hay al presente. Asimismo, declaró que el dicho ganado andaba en el pueblo, sin tener rancho ni donde lo cuidasen.

Mandé que fundasen en las tierras del pueblo uno, donde con todo cuidado se cuidase el ganado y lo demás perteneciente a dicha cofradía y se nombre por mayordomo de ella, y le entregué las 35 cinco reses, 10 yeguas, 2 caballos y el hierro, todo lo cual quedó asentado en el dicho libro y se hizo cargo debido de ello el dicho Lucas Guillén; asimismo, presentó el libro de cuentas del hospital y cofradía, y ajustadas, pareció que todos los mayordomos que habían sido antes alcanzaron dicha cofradía en algunos pesos que perdonaron por haber tenido poco recibo y mucho gasto; y que lo habían puesto de su caudal, encargué asimismo a el dicho padre doctrinero tuviese cuidado de que dicha cofradía fuera en aumento.

 

Libros de la administración de Amatlán

En 2 de diciembre visité los libros donde se asientan los que se bautizan, casan y entierran, que presentó el padre fray Juan Grajeda, Cura doctrinero interino del dicho pueblo de Amatlán, y los hallé en la forma siguiente: no tuvieron que enmendar. Asimismo, en dicho día pedí al dicho padre manifestase los libros antiguos de dicha doctrina, constituciones sinodales, carta pastoral y arancel, y dijo que no tenía mas libros que los que había  visitado, que en el tiempo que asistía en dicha doctrina había hecho nuevos, y que los demás, el padre fray Antonio de Salgado, doctrinero que había sido de dicha doctrina, los llevaba a la ciudad de Guadalajara a entregarlos a su prelado, con ánimo de irse a Coahuila, y que cayó en un río, donde estuvo a apunto de que se ahogase, y se llevó todos los libros; que sólo los que el dicho padre había hecho tenía. Exhibió su título de cura interino, dado por su señoría ilustrísima, arancel y padrón. Mandé que sacase un tanto de las constituciones sinodales, carta pastoral y decretos de los señores obispos para el buen régimen espiritual y temporal de dicha doctrina.

 

Relación del templo de Guajimic hecha por fray Nicolás Martínez

El 3 de diciembre llegó al dicho pueblo de Amatlan el padre fray Nicolás Martínez, doctrinero interino de la doctrina de Guajimic, y presentó los libros de bautismos, casamientos y entierros, los cuales visité y hallé en debida forma, no hubo que enmendar en ellos. Asimismo, presentó el título real; no exhibió las constituciones sinodales, carta pastoral ni decretos de los señores obispos, porque dijo no tenerlos. Mandé que sacara un tanto de las constituciones sinodales, carta pastoral y decretos de los señores obispos para el buen régimen espiritual y temporal de dicha doctrina, y que los guarde y cumpla y mandé guardar y cumplir a sus feligreses. Asimismo, exhibió dicho padre una memoria, que al pie de la letra es como se sigue, firmada de su nombre:

 

En la iglesia de Guajimic las paredes [son] de adobe; tiene tan solamente cubierta de jacal la capilla mayor, porque lo demás está descubierto por causa de un huracán que le llevó el jacal. Tiene, asimismo, el altar mayor, con un lienzo grande del bienaventurado san Joseph: asimismo, tiene un san Joseph de bulto con su niño; tiene también sobre el sagrario a una nuestra Señora pequeña, con su adorno. En el sagrario está un depósito de plata; está este altar vestido con un frontal colorado de damasco, con las caídas de lo mismo, unos manteles de ruan, llanos; un ara, una palia de ruan labrada con seda rosada. Asimismo, tiene a la mano izquierda un altar de nuestra Señora en un lienzo pintada, y otra imagen de nuestra Señora de bulto, con adorno y decente. Asimismo, está este altar vestido con un frontal de un género, de china, con sus caídas y frontaleras de lo mismo, y sus manteles de ruan, y una palia blanca. A la mano derecha está otro altar de nuestro padre san Francisco; este es un lienzo grande. Tiene este altar un frontal blanco, de damasco, con sus caídas y frontaleras de lo mismo, con sus manteles de ruan y una palia labrada.

Lo que tiene la sacristía de este convento es un cajón pequeño donde se guardan los ornamentos que sirven al culto divino, que son los siguientes: una casulla colorada con las cenefas de lo mismo, mas otra casulla de damasco, negra; mas dos albas de ruan, una nueva, y otra vieja; mas dos capas, una negra y otra azul; más un cáliz con su patena y corporales, mas dos amitos de ruan, mas un incensario de plata con su naveta; mas unas vinajeras de vidrio, mas una cruz de palo, dorada; más dos candeleros de azófar, mas un tapete nuevo que tiene el altar mayor, todo lo cual por ser verdad, lo firmé de mi nombre en 1º de diciembre de 1678 ocho años, fray Nicolás Martínez.

 

Padrón de Guajimic

Además de esta declaración que hizo el dicho padre, hizo el padrón siguiente:

Padrón de este pueblo de san Joseph Guaximic, de este año de 1678, en que se asientan los feligreses de dicha feligresía que son capaces de los sacramentos de confesión y eucaristía: Diego Lorenzo, casado con Leonor María; Juan de la Cruz, casado doña María Mencia; Nicolás, casado con Feliciana; Juan Pérez, casado con Catalina Lucia; Fabián, casado con Ana María; Martin, casado con Catalina Juana; Gaspar, casado con Agustina; Marcos, casado con Juana Pérez. Viudas: Francisca María, Beatriz Luisa, Magdalena y María Joseph. Muchachos: Bartolo y Francisco.

 

Jora

En 4 días del mes de diciembre de 1678 años, tuve razón cierta, en el pueblo de Amatlán, que me dio Bartolomé Vázquez, español, vecino que había sido del real y minas de Jora: cómo la iglesia de dicho real estaba por los suelos, que tasadamente habían quedado las paredes viejas y la mayor parte caídas, y que el ornamento con que se decía misa y las imágenes estaban en poder de Antonio Pizano, que es el que asiste en dicho real, con cuatro, o cinco personas. Y la misma razón me dio el padre fray Juan Grajeda, doctrinero de dicho pueblo de Amatlán, y la misma razón tuve en el pueblo de Atotonilco, paso del río Grande.

 

Santa María

Y supe del mismo religioso y de don Bartolomé Vázquez, que vive como ocho leguas del dicho real de Jora, cómo el pueblo de santa María, que es de la feligresía de Jora, no tiene iglesia, sino unos paredones viejos, que se deja entender que fue iglesia, y que en el dicho pueblo habrá dos o tres casas de indios, que lo más del tiempo asisten a la orilla del río, donde tienen sus huertas, y que está todo lo más del año despoblado, por cuya razón y haberlo oído decir a diferentes personas, [a]demás de las referidas, no pasé a dicho real por no haber cosa que visitar, ni en toda la jurisdicción que tocaba a dicho real beneficio.

Y toda la relación que tengo hecha es cierta y verdadera, y no habiendo otra cosa, juro, in verbo sacerdotis, ser así todo lo que tengo visto y declarado por lo que he alcanzado a saber.



[1] Presbítero del clero de Guadalajara, que tomó parte en la visita que hizo a su obispado don Juan Santiago de León Garabito, en 1678. La paleografía es de la Arq. Verónica Cortés Alba.

[2] Unos 35 kilómetros.

[3] Más de 50 kilómetros.

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