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Curso de conservación de obras de arte

y objetos litúrgicos en recintos religiosos

 

Mirta Insaurralde

 

Se encarece  en esta colaboración la necesidad de valor por el patrimonio tanto antiguo como de reciente que forma parte del acervo de las comunidades cristianas

 

Capítulo XXVIII

La conservación de obras contemporáneas en recintos religiosos

 

Muchas de las pinturas, esculturas, decoraciones y demás obras presentes en templos, conventos y demás recintos, son de reciente factura y estilo. A veces existe un cierto menosprecio hacia estas obras de arte contemporáneo, debido a la creencia de que lo antiguo es más valioso que lo moderno.

En la valoración de un objeto su antigüedad juega un papel importante, pero no es el único rasgo que determina su importancia. Las obras de arte y demás objetos producidos y conservados por el hombre, transmiten mensajes específicos, sirviéndose de unos materiales y unas técnicas concretas, y tomando mano de diversos estilos artísticos. En ese sentido, el arte contemporáneo tiene la cualidad de representar los estilos y técnicas propios del momento actual, adaptándose a los discursos que demanda la sociedad.

Estas obras de arte recientes también están presentes en recintos religiosos, y deben ser cuidadas y mantenidas con el mismo celo que las más antiguas. Ahora, es importante comprender que así como existen diferencias en la forma y el estilo, también hay diferencias en cuanto a los materiales y a las técnicas de factura.

Las pinturas y esculturas antiguas eran elaboradas en los gremios, es decir, que las personas dedicadas a ello se formaban desde muy jóvenes en la preparación de materiales y la realización de las obras, siguiendo fórmulas muy bien establecidas que los maestros enseñaban y transmitían a los oficiales y aprendices del oficio. Además, existían normas u ordenanzas que prescribían el tipo de materiales a utilizar e incluso estipulaban la procedencia de los mismos. Los objetos antiguos han sido muy estudiados por científicos, historiadores y restauradores y es por eso que su comportamiento y alteración ante las condiciones del ambiente es en cierto sentido “predecible”.

El caso de las obras más recientes es muy diferente, ya que las técnicas y materiales se han diversificado bastante, y además los artistas y artesanos se han dedicado a innovar constantemente en estos rubros. El trabajo ya no se realiza en gremios y muchas veces ni siquiera en academias y aunque muchos artistas actuales trabajan con técnicas muy cuidadas, otros le dan mayor importancia a la plasmación del mensaje que a la factura de las obras.

Por otro lado tenemos el hecho de que los pigmentos, aglutinantes, soportes, barnices y demás materiales utilizados por los artistas, actualmente son producidos industrialmente. A lo largo de los procesos de fabricación, muchos aditivos se agregan a los materiales para darles estabilidad y dotarlos de alguna cualidad plástica, esto es ventajoso en el corto plazo, pero a la larga, los aditivos tienden a desnaturalizarse y degradarse.

En síntesis, podemos decir que las obras de arte generadas después de la revolución industrial, suelen presentar una deterioro precoz, y esto nos conduce a afirmar lo siguiente:

·        En el ámbito de la restauración, el estudio e intervención de obras contemporáneas se perfila como un área de especialización, que requiere el conocimiento de nuevos materiales, cuyo proceso de alteración y de interacción con el ambiente suele ser muy complejo.

·        Por lo anterior se hace necesario intensificar el monitoreo de estos objetos, para detectar de forma temprana el desencadenamiento de procesos de alteración, y poder actuar a tiempo para evitar daños mayores.

·        Es por eso que muy especialmente en el caso de obras contemporáneas, la conservación preventiva es fundamental.

Los recintos religiosos albergan gran número de objetos muy diferentes unos de otros, diferentes en materiales, formas y también en edad. El profundo conocimiento que se tenga de las cualidades de todo el acervo, es la herramienta fundamental con la que cuentan los custodios para garantizar la adecuada conservación.

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